Glosario
Alícuota
También: alicuotado · aliquot
Porción medida de una muestra o solución que se separa para trabajar o conservar por separado.
La distinción que importa
Dos recipientes derivados de la misma solución necesitan identificadores propios aunque compartan lote de origen.
Qué es una alícuota
Una alícuota es una porción medida que se separa de una solución mayor —la solución madre o stock— y que conserva su misma composición y su misma concentración, siempre que la solución esté homogénea antes de repartirla. Lo que la define no es un volumen concreto, sino una relación: la porción es representativa del conjunto, y se separó con una medición que quedó registrada.
En el manejo de compuestos de investigación, la alícuota aparece casi siempre en el mismo momento: justo después de reconstituir un liofilizado. La solución completa se reparte en varias porciones pequeñas, cada una calculada para agotarse en un solo uso, y cada una se cierra y se conserva por separado.
Por qué el reparto se hace antes de congelar
Congelar y descongelar el mismo recipiente una y otra vez es una de las operaciones que más material arruina en el manejo rutinario: cada ciclo favorece la agregación y la pérdida del compuesto en solución. Un vial que se congela y se descongela cinco veces no equivale a cinco alícuotas descongeladas una sola vez. En el primer caso, lo que queda en el vial acumula un ciclo más en cada uso, hasta cinco; en el segundo, cada porción pasa por uno. Alicuotar convierte un stock que se consume en muchos episodios en muchos stocks que se consumen en uno.
- El reparto se hace inmediatamente después de reconstituir y homogeneizar, antes del primer congelado.
- Se usa un recipiente compatible con el diluyente y con la conservación prevista, y se cierra bien.
- La estabilidad de la solución reconstituida es específica de cada compuesto y se consulta en su ficha.
El tamaño se decide por consumo, no por comodidad
El volumen de cada alícuota se calcula desde lo que va a gastar un experimento, más la pérdida de transferencia. Alícuotas demasiado grandes obligan a descongelar más de lo que se va a usar: el sobrante se descarta o vuelve al congelador, que es exactamente lo que el reparto quería evitar. Demasiado pequeñas amplifican el error de medición y el peso del volumen muerto, la fracción que no se recupera porque queda adherida a la pared del recipiente y a la punta.
Conviene además reservar una porción sin abrir: material del mismo lote y de la misma preparación, disponible para repetir una lectura si un resultado no cuadra. Sin esa reserva, cualquier duda posterior obliga a partir de un vial nuevo, y entonces ya no se está comprobando lo mismo.
La alícuota hereda el lote, no lo sustituye
Una alícuota no tiene certificado de análisis propio. Lo que la respalda es el certificado del lote del que salió, y ese vínculo existe únicamente si está escrito. Un tubo sin rótulo deja de ser material caracterizado y pasa a ser líquido sin identidad, aunque su contenido sea impecable.
El rótulo mínimo nombra compuesto, lote, concentración, diluyente y fecha de preparación. La concentración que se anota es la que resulta del cálculo hecho al reconstituir, con el volumen realmente transferido, no la que se pretendía obtener. Esa diferencia es pequeña y se olvida rápido, y es la que después explica por qué dos preparaciones distintas del mismo lote no coinciden.
Cómo registrarlo
Identificador de origen, volumen separado, dilución si existe, fecha y recipiente de destino.
Con qué se confunde
Se confunde con dilución. Una alícuota conserva la concentración de la solución de la que se tomó; una dilución la baja al añadir diluyente. Repartir un stock en diez tubos produce diez alícuotas, no una dilución 1:10. Tampoco es sinónimo de vial: el vial es el envase, la alícuota es la porción medida que va dentro.